
Cada vez es más evidente el interés de los ciudadanos y visitantes por los edificios de la ciudad: desde los grupos que, en redes sociales, comparten fotografías de construcciones icónicas, hasta los recorridos organizados por colonias emblemáticas que, a través de distintos itinerarios y temáticas, permiten conocer obras hilvanadas por autores, estilos o épocas.
Para quienes no estudiaron Arquitectura, Urbanismo o Historia, pero son propietarios, usuarios o vecinos, los edificios se vuelven un enigma que causa placer con solo mirarlos y tratar de comprender lo que nos quieren decir. Al final, los inmuebles son mensajeros de la época en la que fueron concebidos; nos hablan de las aspiraciones, la estética, la economía y los modos de vida de nuestros antepasados. Y eso, inevitablemente, nos interesa a todos. Conocer y reconocer la historia de las casas y sus barrios es un disfrute para quien saber leer este abecedario y comprende la evolución de esta gran casa que es nuestra ciudad.
En la editorial Arquitónica, comprometida con la preservación del patrimonio local, iniciamos una serie de libros titulada Corrientes arquitectónicas de Jalisco, concebida como una guía para apreciar nuestro entorno cultural edificado.
El propósito es identificar, por movimientos arquitectónicos, cada eslabón de nuestra historia materializada: los llamados “estilos”, que reflejan periodos históricos donde, por diversas formas de pensar, modas o afinidades estéticas, se buscaba romper con el pasado y plasmar un nuevo lenguaje acorde con su tiempo.
Como un péndulo, la historia ha oscilado entre distintos gustos estéticos, siempre reflejando nuevas formas de habitar y de entender las necesidades del ser humano. Así, por ejemplo, una ventana alta con postigos y herrería martillada nos habla, por su forma y materiales, de un periodo virreinal cuyas carpinterías impedían pudorosamente la vista al interior, al estar a nivel de banqueta. En cambio, a mediados del siglo XX, con el auge del racionalismo, la economía y la funcionalidad —pero sobre todo, con los nuevos sistemas constructivos—aparecieron en Guadalajara las grandes ventanas acristaladas, símbolo de ligereza y luminosidad. Aunque permiten ver en ambos sentidos, suelen orientarse hacia jardines interiores o exteriores en las nuevas colonias arboladas. Cada elemento, por pequeño que sea, nos habla de los sueños de la época en que fue construido.
El objetivo principal de esta colección es invitar a todos los habitantes a disfrutar de su patrimonio y, al mismo tiempo, crear una conexión emocional con su pasado. Al conocer sus valores, no solo se fortalece el sentido de identidad, sino también la autoestima colectiva.
Si fuéramos plenamente conscientes de la riqueza de este legado, no permitiríamos que se perdiese en el nombre de un falso desarrollo. Por ello, es necesario mirar la ciudad con ojos más atentos, capaces de reconocer los valores históricos, artísticos y simbólicos de cada ventana, casa o barrio, especialmente en tiempos de un feroz crecimiento urbano que amenaza a nuestros mejores mensajeros.
Las corrientes que dan forma a Jalisco
El espíritu de la colección consiste en que un especialista identifique cada corriente con presencia significativa en la región y la explique, en un lenguaje accesible, desde su origen y evolución: su llegada al país y a nuestra región, la manera en que se fue adaptando gracias al talento de los constructores locales, sus características principales y sus rasgos distintivos. Posteriormente, se realiza un breve recuento de las diez obras más emblemáticas y las razones que sustentan su selección. El objetivo es ofrecer una investigación rigurosa y, a la vez, sensible, para que el lector, al concluir la lectura, esté capacitado para reconocer otros vestigios de esa época y, conociendo el abecedario de cada corriente, pueda “leer” la ciudad a su paso.
En 2017 iniciamos este proyecto a raíz de la participación en la convocatoria “Sucede”, del Ayuntamiento de Guadalajara, la cual invitaba a realizar actividades en lugares poco conocidos para revalorizarlos. Participamos con una serie de itinerarios por sitios emblemáticos del movimiento Art Decó, acompañados de un folleto-guía sobre su desarrollo, principales características e identificación de obras representativas.
Lo que inicialmente sería un folleto se transformó, por la abundancia de información, en un pequeño libro que se agotó rápidamente y continuó siendo solicitado incluso después de terminada la actividad. Así nació la colección, cuyo primer título sentó las de los siguientes.
Esta serie ——inédita en el país— no solo estudia el nacimiento y consolidación de cada corriente, sino también su tropicalización por parte de los constructores locales, que dotaron a las obras de un carácter mestizo al adaptar postulados internacionales desde nuestra particular mirada. Ejemplo de ello es la estación de bomberos Art Decó de la zona Agua Azul, realizada con materiales regionales, o los múltiples cines construidos durante la década de los años veinte, cuando el movimiento llegó a Guadalajara.
Esto se aprecia también en el volumen Neogótico en Jalisco, donde, por ejemplo, el Templo del Padre Galván —obra del arquitecto Pedro Castellanos en el barrio del Retiro— sustituye angelitos por mariachis en el abocinamiento de su fachada principal.
Reconociendo el interés del público por Art Decó tapatío (reimpreso en 2021), decidimos ampliar la mirada a todo el estado de Jalisco, dado que existen valiosos ejemplos en diversas regiones. Se elaboró un listado con los principales movimientos arquitectónicos presentes en la entidad para invitar a especialistas a colaborar en los siguientes tomos. Para el segundo título, dedicado al Neoclásico, contamos con la valiosa participación del doctor catalán Martín Checa Artasu, quien venía desarrollando un amplio estudio sobre el Neoclásico en México y había demostrado que algunos de los mejores ejemplos del país se encuentran en el occidente. Entre ellos destaca el Templo Expiatorio de Guadalajara. Por ello lo invitamos a elaborar un volumen centrado exclusivamente en Jalisco: Neoclásico en Jalisco (2019), obra que recibió diversos reconocimientos, entre ellos el Premio Francisco de la Maza del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) a la mejor investigación en 2022.
En 2024 continuamos con la investigación de los dos títulos que se presentarán en 2025: El Neoclásico en Jalisco y el Brutalismo en Jalisco.
El Neoclásico, al igual que el título anterior (Neogótico), inicia con la palabra “Neo”, que significa “nuevo”, y alude a un estilo que revive o imita un movimiento arquitectónico anterior, pero con materiales o tecnologías modernas. Los “revival” son precisamente las versiones renovadas de una corriente antigua.
El Neoclásico en Jalisco, obra del doctor Luis Felipe Cabrales, aborda la arquitectura que siguió los modelos grecorromanos de antaño y que, en Jalisco, alcanzó gran relevancia durante el siglo XIX como símbolo de orden y estabilidad. Este tipo de arquitectura se aprecia principalmente en los edificios públicos como el Teatro Degollado y el Hospicio Cabañas.
El cuarto volumen está dedicado a un movimiento que ha cobrado nueva popularidad gracias al cine: el Brutalismo. La investigación, a cargo del arquitecto David Lozano, identifica extraordinarios y atrevidos ejemplos en Jalisco, como las obras del gran Félix Aceves y algunas de Fernando González Gortazar, entre otros. Este movimiento busca expresar la honestidad estructural y funcional de la arquitectura, mostrando los materiales y sistemas constructivos sin recubrimientos ni ornamentación.
Ambos títulos contaron con el apoyo de Proyecta Producción, de la Secretaría de Cultura. La a idea es seguir con otros volúmenes dedicados a movimientos poco valorados o comprendidos, como el Funcionalismo, o a casos singulares que, además de ofrecer valiosas lecciones históricas, refuerzan el sentido de identidad local, como la Escuela de Arquitectura Tapatía, también conocida como Regionalismo.
Recapitulando, los títulos elaborados hasta ahora son:
- Art Decó tapatío (2018), autores varios. Corriente nacida en la década de los años veinte, caracterizada por el uso de líneas rectas y geométricas, simetrías, relieves estilizados y motivos inspirados en la máquina y la velocidad. Entre sus principales ejemplos en Guadalajara destacan Los cines Variedades, Alameda, Roxy y Reforma, así como el Centro Escolar Basilio Vadillo, el Cuartel de Bomberos, el Hotel del Parque y el Parque Revolución.
- Neogótico en Jalisco (2021), Martín Checa Artasu. Corriente del siglo XIX que retomó elementos del gótico medieval, como los arcos ojivales y las bóvedas de crucería. En Jalisco se aprecia en templos como el Expiatorio o Nuestra Señora del Rosario (Templo del Padre Galván), así como en las icónicas torres de la Catedral. También existen notables ejemplos en las arcadas de plazas, como en Sayula, y en la arquitectura funeraria de los mausoleos de los panteones de Belén y de Mezquitán.
- Neoclásico en Jalisco (2025), Luis Felipe Cabrales. Corriente que alcanzó su auge en el siglo XIX y se manifestó con gran fuerza en los edificios públicos de Jalisco. Inspirada en los principios clásicos griegos y romanos —proporción, simetría y razón—, se observa en construcciones como el Teatro Degollado, el Sagrario Metropolitano y el Hospicio Cabañas. En Lagos de Moreno destacan el Templo del Calvario y el Teatro Rosas Moreno.
- Brutalismo en Jalisco (2025), David Lozano. Movimiento surgido a mediados del siglo XX, caracterizado por mostrar los materiales de construcción desnudos y resaltar los elementos estructurales sobre la decoración. En sus mejores ejemplos se utiliza el hormigón aparente con formas contundentes. En Jalisco destacan el Edificio Luviano, el Edificio San Carlos, el Parque Alcalde, el Edificio Gabriela, las unidades habitacionales CTM Atemajac y Estatuto Jurídico (también conocido como Fovissste), así como los reconocidos Archivos del Estado de Jalisco.
La intención de esta colección es abarcar todos los eslabones de la historia materializada en la región, de modo que cada volumen contribuya a llenar los vacíos de la historiografía arquitectónica local y a refuerce el sentido de pertenencia hacia nuestro entorno.
Guías para apreciar, valorar… y actuar
Guadalajara, al igual que muchas ciudades del interior del estado, enfrenta el crecimiento desmedido y la especulación inmobiliaria, fenómenos que amenazan continuamente nuestro patrimonio cultural edificado. Poco a poco, estas señas de identidad se pierden en nombre del progreso: torres genéricas y sin carácter sustituyen obras con memoria. Frente a esta realidad, el conocimiento histórico se convierte en una herramienta de resistencia —y queremos que sea compartido—.
Publicar sobre las diversas etapas de nuestra historia no es un acto nostálgico, sino una apuesta por el pensamiento crítico y un compromiso cívico. Esta colección no busca solo explicar estilos, sino enseñar una nueva manera de mirar. A veces, una ventana o una puerta pueden contarnos tanto sobre la voluntad de una época por definir su propio lenguaje.
Estos libros son una invitación a disfrutar de nuestra ciudad, pero también un instrumento para identificar y reconocer los valores que reflejan el espíritu de cada tiempo, y que nos invitan a participar en esta responsabilidad ciudadana: entender que preservar, adaptar y valorar lo existente es casi tan importante como innovar.
Leer estas páginas es aprender a descubrir la belleza cotidiana de nuestra ciudad, reconocer los valores que la hacen única y repensar cómo podemos seguir construyendo sin destruir lo que somos. Esperamos que la serie Corrientes arquitectónicas de Jalisco sea una herramienta útil para dialogar con el entorno, porque comprender nuestra arquitectura es, en última instancia, comprendernos a nosotros mismos.
Arabella González
Arabella González es arquitecta con maestría en Teoría e Historia de la Arquitectura (UPC), Conservación de Sitios y Monumentos (UG) y edición de libros (UAB). Su experiencia se centra en la preservación del patrimonio cultural, especialmente en el legado construido. Sus primeros años trabajó como arquitecta restauradora en diversos sitios de valor histórico dentro y fuera de México; sin embargo, en las últimas décadas se ha centrado en la conservación preventiva de los bienes a través de su investigación y difusión en publicaciones. Fundó Arquitónica, editorial especializada en el patrimonio cultural del occidente de México, coordina el Diplomado de Rehabilitación del Patrimonio Edificado (ESARQ), e imparte la asignatura de Intervención Patrimonial en la maestría de Desarrollo Sustentable de la Ciudad.


