
La investigación en las prácticas artísticas nos ha invitado a poner en marcha diversas formas para compartir y crear conocimientos y saberes. Aquí hago presentes a aquellos procedimientos de compartición del pensar-haciendo que pasan por los entresijos de diversas disciplinas, además de las que hegemónicamente se han considerado como las artísticas; las artes visuales, el cine, las artes vivas, el arte sonoro y la música, entre otras, que se plantean como herramientas o abordajes que se entrecruzan con metodologías de investigación, modos de activismo y trabajo en campos que inciden en el cambio climático, las fronteras políticas, la migración o la violencia que vivimos en nuestros territorios.
Quienes ponen en marcha estas prácticas las sitúan desde una posición política, pero sobre todo contextual; esas formas de habitar la vida y hacer de/con ella un ensayo que habilita otras maneras de habitar el mundo son un claro ejemplo de algunos abordajes del arte.
Estos procederes de investigación-creación han puesto en jaque no solo a sus ámbitos disciplinares, a la academia al mercado, sino también a sus maneras de ser comunicadas para ser activadas con y para otras personas, es decir, que problematizan la comunicación de lo que podemos considerar arte o cultura en la actualidad.
Escribiendo desde Guadalajara, en un momento de la historia en que mi país es cruzado por la necropolítica que organiza nuestras maneras de relacionarnos, vivo mi propio trabajo en las artes, su educación y su vinculación con el público, de forma problemática y pienso que esto nos demanda una reflexión profunda sobre las maneras en las que compartimos nuestro quehacer.
¿Cómo invitamos a otras personas a participar de nuestras investigaciones? ¿Qué formas de comunicación son propias para cada proyecto o proceso de creación? ¿Cómo la propia práctica artística puede condicionar o crear sus propias maneras de ser visibilizadas? ¿Qué herramientas de la comunicación, la mercadotecnia, la publicidad, son adecuadas y cuáles no para las artes y la cultura? ¿Cómo compartimos nuestro trabajo en un territorio atravesado por la violencia?
Cada práctica artística es en sí un aparato de comunicación. Entender que las artes son en sí mismas modelos o estrategias, quizá tácticas de lo comunicacional, y que sus procesos de creación, su performatividad o materialidad, ponen en juego operaciones de transmisión, creación y activación de saberes y conocimientos que nos permite entenderlas como formas de comunicación en sí mismas. En este sentido podríamos decir que la práctica artística es artefacto y acción comunicativa, y que es en su propio contexto en donde se consolida su sentido.
Quisiera introducir aquí el concepto de “traducibilidad”, con el fin de imaginar posibilidades con las cuales llevar estos aparatos y performatividades a otros medios o canales. A través de estos las artes podrían convocar otras fuerzas, e imantar con ellas colectividades diversas y posiblemente más nutridas para implicar a lo que solemos llamar públicos. Traducir una práctica artística implicaría hacer uso de medios que, ya sean considerados convencionales o disruptivos, requieren de la implementación de maniobras mediante las cuales las singularidades de cada práctica artística a comunicar puedan ser expresadas en medios, territorios o comunidades alternas a los que le son propios.
Esta traducibilidad podría ser una de las múltiples formas de comenzar a imaginar las distintas posibilidades de trabajar sobre la comunicación de las artes y la cultura. Y es una manera que nos invita a entender que necesariamente, al llevar una experiencia a otro medio, requerimos de un proceso de creación y de materialización alterno o paralelo que podría filtrar su agencia en medios que siguen siendo oportunos para hacer visible y presente sucesos que queremos sean considerados pertinentes o interesantes para otras personas.
Al escribir esto quiero proponer que comunicar una práctica artística requiere de un trabajo de creación al mismo nivel que el de la propia obra de arte o de una experiencia cultural. Entender el periodismo, la creación de contenido para redes, la crítica o la comunicación como procesos de creación artística, de investigación-creación, demandaría por lo tanto un diálogo entre quien comunica y quien es considerado artífice de la obra, persona o colectivo; y la traducción de estos artefactos deberá encontrar formas propias para cada proyecto.
Lo invisible, aquello que se teje en los procesos de creación artística y cultural como las relaciones afectivas, la creación de nuevos pactos de sentido, o la negociación de nuevos signos con las narrativas imperantes, toma forma en la propia obra artística o la expresión cultural. Y esa forma de ser pensada/creada es en donde podemos encontrar las claves para traducirla a medios de comunicación que la vuelven visible en lenguajes reconocibles y compartidos.
Pero, ¿qué implica esta traducción y su ampliación a lo público? En un primer nivel reconocer que es preciso negociar con las formas narrativas imperantes en los propios medios en donde se comunicará; el video, el texto, o el sonido de medios como la prensa, las redes sociales, la radio, la televisión, y la gráfica, requerirán ser utilizados como herramientas de traducción y no como formas cerradas en una lógica preestablecida. Esto representa un problema en el segundo nivel: las formas de producción de los medios de comunicación a utilizar deben ser replanteadas a favor de aquello que será comunicado.
En este nivel nos encontramos con un problema mayor, se trata de modelos que parecieran inamovibles por sus implicaciones económicas, ¿es posible que un periodista realice un proceso de investigación-creación a profundidad para comunicar una experiencia cultural o artística? ¿Una persona que desarrolla contenido para redes podrá alterar las reglas del juego de un algoritmo para encontrar públicos adecuados para ensayos alternativos a los convencionales en estos medios?
Las respuestas son complejas, pero los cuestionamientos ya arrojan algo de luz sobre el problema. Será preciso cuestionar las formas en las que se hace la comunicación en los medios convencionales, buscar formas colaborativas de investigar y medios para la comunicación de las artes y la cultura. Posiblemente será necesario crear nuevas plataformas de comunicación y formas de vinculación con sus públicos.
Darle forma a lo invisible es un ejercicio que nos invita a reimaginar los constructos formales, los medios y los aparatos de producción con los que producimos la comunicación de las artes y la cultura. La manera en que comunicamos una experiencia artística puede ser parte de la experiencia artística, no solo un método de comunicar preestablecido por las normas de los canales establecidos.
Como cierre de esta reflexión abriré algunas potencialidades. Imagino la posible vinculación de procesos de investigación de la comunicación en el seno de la creación artística, cruzando tácticas comunicativas desde la concepción de los proyectos. Conociendo de antemano la precariedad con la que se produce el arte en mi contexto puedo intuir la posible vinculación de universidades, sistemas de investigación, estudiantes y docentes en estos procesos. Como ejemplo de esto les comparto una experiencia realizada durante el periodo que estuve al frente de la Jefatura Escolar de la Secretaría de Cultura de Jalisco.
En colaboración con la plataforma de divulgación Voy al Teatro desarrollamos –en el marco de los programas de la Licenciatura en Artes de la Secretaría de Cultura– el proyecto Nebulosa dentro de Campo, un proyecto que funciona como espacio de reflexión, construcción y colaboración más allá de lo académico, un lugar fértil para sembrar ideas, donde probar métodos y procesos y finalmente esperar a que germinen convertidos en proyectos potenciadores de conocimiento, de conexiones y de colaboraciones comunitarias. Cada semestre ofrecemos una oferta distinta activada por alguien del profesorado de la Escuela en complicidad con otras y otros agentes culturales de la ciudad ponen a prueba lo que sabes y, sobre todo, lo que quisieras preguntar, conocer y experimentar. Nebulosa se inserta dentro de esta programación como un Laboratorio de Crítica Escénica que en colaboración con Voy al Teatro cubre un sueldo mensual a personas dedicadas a la crítica escénica para que estudiantado y docentes de la licenciatura realicen crítica escénica y desarrollen textos para diversas compañías teatrales de Guadalajara.
Creemos que estas alianzas entre plataformas, universidades, las personas críticas y creadoras de contenido y compañías escénicas de una ciudad posibilitan redes con las que podemos seguir pensando cómo compartir nuestro trabajo. Y estoy convencido de que estas iniciativas son las semillas de un futuro para la comunicación de las artes y la cultura.

Aristeo Mora de Anda
Aristeo Mora de Anda (Guadalajra, 1988) es director de escena, licenciado por la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid y Máster en Práctica Escénica y Cultura Visual por la Universidad de Alcalá, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y ARTEA (España). Trabaja en la Compañía Opcional, un grupo de investigación dedicado a la creación de piezas y contextos para las artes escénicas. Ha realizado proyectos en espacios como el Festival de Avignon, el MET de Nueva York, La Cuadrienal de Praga, SALMON Barcelona, FRINGE Madrid, Festival Grec Barcelona, La Nau Ivanow Barcelona, Casa Mitómana Ecuador, la Muestra Nacional de Teatro y ENARTES de México, entre otros.
Sitio web: http://aristeomora.com/ – @aris_teo
Deja un comentario